Un menú de brasa en trece pases, servido a la luz de las llamas. Doce mesas. Una sola noche cada vez.
No hay carta. Hay un solo menú que cambia con lo que llega cada mañana del mercado y del mar. Te sientas frente a la parrilla y dejas que el fuego mande. Maridaje opcional de vinos naturales.
Dos turnos por noche. Reserva con antelación — las doce mesas vuelan.
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